LA NORMALIZACIÓN EN ESTE MUNDO NUESTRO
Las normas son imprescindibles en la vida diaria. Esto se refleja en los parámetros de calidad de los productos y servicios que consumimos los seres humanos, para mayor calidad de vida. De esta forma, la normalización contribuye a la seguridad en la cotidianidad de las personas, en su entorno. Ejemplos de esto son: la seguridad de equipos y dispositivos; la calidad del aire y el agua, todo con un impacto directo en la salud humana, animal y ambiental en general.
La normalización comprende tres objetivos fundamentales:
- Simplificación: para la reducción de modelos, adoptando los óptimos.
- Unificación: para propiciar el comercio nacional e internacional.
- Especificación: para evitar errores de identificación, a través de un lenguaje claro y preciso.
En el ámbito empresarial, las organizaciones necesitan de la normalización para garantizar sus procesos y con ello una oferta con determinado nivel de garantía. Las normas proporcionan estándares para una competencia leal entre empresas, facilitando el acceso a más mercados y contribuyen a minimizar el impacto ambiental. Además, las normas pueden eliminar barreras innecesarias para el comercio entre organizaciones con fines de lucro y proporcionar el acceso a mercados internacionales.
Para el sector industrial la normalización resulta esencial. Se evidencia mediante parámetros o criterios que deben respetar los productos y sus fabricantes para ganar presencia y reconocimiento en el mercado. La normalización en la industria es requisito para el desarrollo, fabricación y suministro de productos o servicios para hacerlos más eficientes, seguros y limpios.
A nivel de la sociedad se ve el uso de las normas técnicas para facilitar la transferencia de tecnologías e información.

